03 Ago Ansiedad, ¿qué dice la psicología?
Qué es la ansiedad según la psicología
La psicología define la ansiedad como un sistema de alerta y activación ante situaciones consideradas amenazantes. Es un fenómeno que experimentamos todas las personas y que, en condiciones normales, mejora el rendimiento y la adaptación al medio social, laboral o académico. Tiene la importante función de movilizarnos frente a situaciones que percibimos como peligrosas para que pongamos en marcha las estrategias necesarias para neutralizarlas, asumirlas o afrontarlas de manera adecuada. Nos ayuda, por ejemplo, a estudiar si estamos frente a un examen, a estar alerta ante una cita o una entrevista de trabajo, o a huir ante un incendio.
Síntomas de la ansiedad
Existen tres tipos de síntomas o manifestaciones de la ansiedad: cognitivos o de pensamiento (sensación de inseguridad, miedo o temor, dificultad de concentración, atención, memoria y toma de decisiones, inquietud, incertidumbre, preocupación excesiva, ganas de huir o atacar, etc.), fisiológicos o corporales (taquicardia, calor, ahogo, respiración rápida, náuseas, “nudo” en el estómago, micciones frecuentes, impotencia, tensión y rigidez muscular, dolor de cabeza, sudoración, sequedad bucal, etc.) y conductuales u observables (impulsividad, ingesta compulsiva, dificultades para estarse quieto y en reposo, paralización, tartamudeo y otras dificultades de expresión verbal, conductas de evitación, etc.).
No todas las personas tienen los mismos síntomas, ni éstos la misma intensidad en todos los casos. Cada persona, según su predisposición biológica y/o psicológica, se muestra más vulnerable o susceptible a unos u otros síntomas. Algunos de ellos sólo se manifiestan de manera significativa en alteraciones o trastornos de la ansiedad. En casos de normalidad se experimentan pocos síntomas, normalmente de poca intensidad y duración, y son poco incapacitantes.
¿Eliminar la ansiedad?
La ansiedad normal y proporcionada, así como sus manifestaciones, no puede ni debe eliminarse porque se trata de un mecanismo funcional y adaptativo. Nos sirve para acordarnos de mirar a un lado y a otro antes de cruzar la calle, darnos prisa si llegamos a una reunión o entrevista importante, etc. Estos son ejemplos de como influye sobre nuestra conducta de forma positiva (ansiedad adaptativa: permite adaptarnos a nuestro medio). La pregunta no es cómo eliminar la ansiedad, sino cómo gestionar la ansiedad para controlarla y mantenerla en unos niveles óptimos. ¿Se imaginan que pasaría si no sintiéramos ansiedad ante un perro que viene corriendo y ladrando hacia nosotros? La ansiedad nos pone en alerta en esta y otras muchas situaciones.
Ansiedad “buena” y “mala”
Como acabamos de ver, la ansiedad no puede ni debe desaparecer. Sin embargo, cuando supera unos límites se convierte en un problema de salud que impide que nos sintamos bien e interfiere significativamente en nuestras actividades cotidianas de todo tipo, ya sean familiares, sociales o de trabajo. Hablamos de una ansiedad desadaptativa: no es útil, sino excesiva, inapropiada y dificulta nuestro rendimiento y aclimatación al medio. La experimentamos cuando no existe un peligro real ante el que es necesario prepararse o cuando el peligro, aún siendo mínimo, nos genera una respuesta exagerada de ansiedad . Un ejemplo podría ser la persona que después de una revisión medica en la que le comunican que todo está bien sigue preocupada e inquieta ante la posibilidad de una enfermedad grave, o el alumno que siente tanta ansiedad ante el examen que es incapaz de hacerlo y suspende.
Consecuencias de no controlar la ansiedad
Tampoco hay que olvidar el impacto que tiene la ansiedad desadaptativa en el organismo. Si los niveles se disparan con mucha frecuencia y durante mucho tiempo también lo hacen, entre otros, los síntomas fisiológicos o corporales. Es decir, el cuerpo estará mucho tiempo con el corazón latiendo a gran velocidad, la tensión arterial alta, los músculos tensos y rígidos, diarreas y molestias gástricas, pocas ganas de dormir y realizaremos más conductas compulsivas como comer y/o fumar entre otras. Lo que puede ocasionar alteraciones en el sueño, dolores musculares, ganancia importantes de peso, problemas cardiovasculares e intestinales, problemas en la respuesta sexual, problemas respiratorios y un largo etcétera. La ansiedad no se ve pero eso no significa que no exista y que no deje su huella en el cuerpo.
¿Psicología o psiquiatría para tratar la ansiedad?
La ansiedad y la psicología van de la mano, los psicólogos somos los profesionales más indicados para solucionar la gran mayoría de problemas relacionados con la ansiedad. Los ansiolíticos pueden ser necesarios para algunos pacientes, pero no deben ser la única estrategia. Si solo sabemos recurrir a la toma de medicamentos para reducirla estaremos condenamos a su consumo permanente. Existen otras técnicas psicológicas que, combinadas o no con la farmacología, han demostrado una gran eficacia.