07 Sep Aprender a decir no sin sentirnos mal
¿Por qué es importante saber decir no?
Aprender a decir no es importante si tenemos en cuenta que las personas que nos rodean intentan, con frecuencia, que hagamos cosas que no queremos hacer utilizando diferentes métodos: insistiéndonos continuamente, ofreciéndonos razones, criticándonos o intentando que nos sintamos culpables por negarnos a ello. Muchos creen que si siguen insistiendo conseguirán que cedamos y acabemos haciendo lo que ellos quieren. Pero si cedemos a sus deseos o manipulaciones por no saber decir que no, lo más probable es que después nos sintamos enfadados con la otra persona y con nosotros mismos.
Asimismo, si accedemos a la petición de hacer algo que no queremos hacer será más probable que esa persona intente, y consiga, que volvamos a ponernos a su servicio. Si nos cuesta decir que NO y siempre decimos que SÍ a todo lo que nos piden los demás, es fácil que se aprovechen de nuestra buena voluntad.
En definitiva, es bueno aprender a rechazar peticiones que no nos convienen, agradan o pueden generarnos perjuicio. Aprender a decir no correctamente implica no usar la violencia, la agresividad o la inhibición. Saber de decir no con naturalidad y sin sentirse culpable por ello es un aspecto importante de la asertividad y las habilidades sociales.
¿Cómo aprender a decir no correctamente?
La clave es seguir los cuatro pasos que se describen a continuación:
-
Antes de responder, analizar la situación
Debemos asegurarnos de que hemos entendido adecuadamente qué es lo que nos han pedido y, en caso contrario, pedir que nos lo clarifiquen hasta que lo entendamos. En ocasiones es útil usar la reformulación diciendo, por ejemplo: “¿Me pides que te deje mi coche para irte el fin de semana a la playa?”. Si no estás seguro de tu respuesta puedes exponerlo, pedir aclaraciones o solicitar un tiempo para pensártelo.
Por supuesto, cuando la petición de la otra persona no esté en contra de nuestros deseos o intereses, suele ser conveniente que accedamos a ella. Decir que no, es un derecho, no una obligación.
-
Expresar la negativa de forma clara, breve y amable
Lo mejor es usar expresiones claras y firmes como: “Si”, “No”, “Lo he decidido”, etc. No dar muchos rodeos ni hablar más de la cuenta. Rechazar ciertas peticiones puede herir a la otra persona. Por tanto, si se quiere mantener una buena relación con ella debemos procurar ser amables. Una buena forma es usando la empatía, por ejemplo: “Comprendo que te gustaría mucho que te prestara mi coche”.
-
Usar la técnica del sándwich
Se pretende “suavizar” el mensaje mediante la expresión de algo positivo inmediatamente antes y después de rechazar una petición. Veamos un ejemplo: ”Me gusta ayudar a los buenos amigos como tú, pero este fin de semana no puedo dejarte el coche para ir a la playa, lo necesito. Espero que consigas ir y lo pases muy bien”.
-
Qué hacer si, a pesar de expresar claramente tu negativa, el otro sigue insistiendo: técnica de disco rayado
Consiste en repetir un argumento, una y otra vez, sin perder la calma. Esto puede ayudarnos a persistir y a seguir diciendo lo que queremos, sin ponernos nerviosos ni mostrarnos hostiles, sin dejarnos manipular por la persona que insiste, con diferentes argumentos, en que hagamos algo que no deseamos. En situaciones con personas que nos importan es mejor combinar el disco rayado con la expresión de sentimientos positivos: “Sabes que te aprecio mucho y que me sabe mal decirte que no, pero ya te he dicho que lo necesito”. Otra opción es combinar esta técnica con la empatía: “Entiendo que te vendría muy bien que te dejara el coche para ir a la playa, pero… (y seguir aplicando el disco rayado)”.