El duelo según la psicología: definición, etapas y tipos

▷ ¿Qué es el duelo en psicología?

A lo largo de la vida todos los seres humanos sufrimos en mayor o menor medida el duelo por una pérdida. Según la psicología el duelo es una experiencia inevitable que conlleva sufrimiento, pero también puede ser una oportunidad de crecimiento. No debemos confundir este término con la aflicción (reacciones particulares ante el dolor de la pérdida) y el de luto (actos culturales tras la muerte).

Durante miles de años la gente ha estado elaborando/superando duelos, recurriendo a los medios de los que en cada momento disponía para que les ayudaran a resolverlos. Sin embargo, el paso del tiempo y los cambios acontecidos en nuestra sociedad se han visto reflejados en un nuevo enfoque que prioriza pedir ayuda a los profesionales de la salud mental frente a otras opciones.

La psicología lleva mucho tiempo estudiando el duelo. Worden fue el primero en hablar del duelo como algo no pasivo, sino como un proceso en el que la persona tiene que hacer cosas para recuperarse. No consiste en dejar pasar el tiempo para que un día, por arte de magia, nos levantemos sin rastro de dolor y sufrimiento.

Afortunadamente, las cosas no funcionan así. ¿Afortunadamente, en serio? Sí, sería una tragedia que el bienestar psicológico dependiera del azar y no obedeciera a ninguna lógica. No podríamos hacer nada para buscar nuestro bienestar, no estaría en nuestras manos, sino supeditado a fuerzas superiores a nosotros mismos. Sin embargo, la realidad no es así. La psicología ha demostrado que, ante un duelo por una pérdida, cabe hacer muchas cosas para seguir adelante sin renunciar a nuestra salud mental que, aunque no lo crean, es de vital importancia y repercute en todas las áreas de la vida. No conviene renunciar a ella, y está en nuestras manos impedirlo.

▷ Etapas del duelo descritas por la psicología

Este proceso que acontece tras una pérdida, ya sea una persona, mascota, trabajo o estatus social, tiene varias fases o etapas. En concreto cinco:

Negación: Se busca a la persona o cosa perdida hasta el punto de, por ejemplo, madres que van a la salida del colegio con la intención de recoger a su hijo fallecido. Se acepta la pérdida desde la razón y la lógica, pero no emocionalmente: “Sé que es ilógico ir al colegio a buscar a mi hijo fallecido pero no puedo evitarlo”. Es importante aclarar que dentro del primer mes de duelo todo o casi todo lo que hace el afectado es normal. Solo hay que preocuparse si excede ampliamente este periodo. La negación, aunque parezca lo contrario, nos protege porque solo nos dejan percibir parte de la realidad; nuestro cerebro no está preparado para procesar toda la información de la pérdida.

Aflicción aguda y rabia/ira: Mucho dolor que se percibe también como dolor físico, así como ira ante la frustración de que la pérdida es irreversible. Hay presencia constante de ideas obsesivas sobre las circunstancias que condujeron a la pérdida. Se buscan las causas o culpables de la pérdida.

Conservación-aislamiento: Es una de las fases más intensas, caracterizada por la profunda tristeza que sienten los afectados. Algunas personas, si no avanzan de fase, acaban padeciendo depresión.

Cicatrización: Aceptación intelectual y emocional de la pérdida. Se reconstruye la vida y se busca un significado. Es común no saber qué hacer con la nueva situación, lo que suele hacer recomendable pedir ayuda psicológica. La confusión es habitual.

Renovación: La vida cobra otro sentido y ya no son habituales las fuertes reacciones emocionales ante fechas clave como aniversarios. Es frecuente olvidar fechas concretas o, por el contrario, se recuerdan sin una gran carga emocional.

▷ Tipos de duelo: ¿Duelo “normal” o duelo patológico?

El duelo patológico consiste en quedarse enganchado o anclado en alguna de las cuatro fases. La persona no puede avanzar y, por tanto, no termina de elaborar el duelo, lo que le ocasiona un importante sufrimiento psíquico. Por su parte, el duelo no patológico (no me gusta el término “normal”, tiene muchas connotaciones erróneas) suele durar entre tres y cuatro meses y es un proceso variable y continuo. Un año NO es el tiempo clave para superar un duelo, solo es el tiempo que socialmente se da al afectado para que se recupere. Cuando éste excede esa franja temporal, su entorno empieza a presionarle y a no entender que su malestar perdure, se les acaba la paciencia.

Del mismo modo, la psicología también afirma que se puede empezar a elaborar un duelo después de estar congelado varios años. ¿Congelado? Sí, no todas las personas empiezan un proceso de duelo tras sufrir la pérdida. Por motivos familiares y/o de trabajo la persona reprime sus emociones porque no se puede permitir estar mal. Imagínense un padre viudo que se queda al cargo de sus hijos pequeños. Elaborar el duelo puede suponer recurrir a una baja laboral que, desgraciadamente, puede ser motivo de despido, lo que le llevaría a no poder hacerse cargo económicamente de sus hijos. Que este padre congele su duelo durante un tiempo no predice que vaya a tener un duelo complicado, pero aumenta la probabilidad.

Si les interesa este tema permanezcan atentos, subiré más artículos que ampliarán la información que aquí se presenta. La psicología tiene mucho que decir sobre el duelo, es la ciencia que más ha estudiado este proceso.

 

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