07 Dic Fobia social: el miedo a relacionarse con los demás
▷¿Fobia social o ansiedad social?
No debemos confundir la fobia social con la ansiedad social. La ansiedad social es normal e incluso útil porque es una motivación adaptativa que permite comportarse a los seres humanos adecuadamente ante relaciones interpersonales nuevas y/o importantes. Si no tuviéramos cierta ansiedad social nos lanzaríamos a interactuar con cualquier persona sin reparo alguno, lo que puede llegar a ser una mala idea si tenemos en cuenta que algunas personas pueden hacernos daño.
Podemos decir entonces que la ansiedad social actúa como un filtro, nos hace alejarnos o desconfiar de personas. Sin embargo, cuando esta ansiedad es muy intensa, no es proporcional a la amenaza real vivida o no acaba por desaparecer tras unos minutos de interacción, se convierte en un pesado lastre llamado fobia social.
La fobia social puede estar relacionada con situaciones muy específicas (beber, comer, hablar en público…) o ser más generales. En este último caso, no hay ninguna actividad en concreto que genera ansiedad, como puede ser comer delante de otros, y haga lo que haga la persona está muy incómoda por el simple hecho de interactuar.
▷Síntomas: fisiológicos, conductuales y cognitivos
Los síntomas psicofisiológicos presentes son la sudoración, el temblor, la taquicardia y, especialmente, el rubor facial. Son síntomas relativamente visibles y los afectados tienden a percibirlos como señales de incapacidad, de defecto o de falta de valía personal. Existe un gran temor a que las personas con las que se interactúa se percaten. Por su parte, los síntomas conductuales, lo que uno hace, son la evitación y el escape. Es decir, no ir, por ejemplo, a una fiesta o salir corriendo al poco de llegar. En el primer caso, también se puede dar una evitación sutil, como no mirar a los ojos, permanecer callado…
Y, por último, los síntomas cognitivos, lo que pensamos, giran alrededor del miedo a la evaluación negativa, a la desaprobación y a la crítica. Este temor exagerado a las críticas puede relacionarse con la aceptación social global, el establecimiento de relaciones íntimas, la relación con personas de autoridad y la realización de tareas delante de otros. Desde esta perspectiva, los errores (déficits cognitivos) más comunes a la hora de evaluar un evento social son:
- Centrar la atención en uno mismo y creer que los demás están pendientes de él: “Todo el mundo me mira”.
- Evaluar el feedback de interacción personal (las señales que me dan los otros de cómo estoy actuando) atendiendo selectivamente a los aspectos negativos: “¡Ha bostezado! Eso significa que le aburro”.
- Recordar selectivamente las relaciones interpersonales negativas: “Seguro que si me hago su amigo me la acaba jugando como ya hicieron otras personas”.
- Subestimar las habilidades propias: “No soy capaz ni valgo para relacionarme con la gente adecuadamente”.
- Sobreestimar la probabilidad de sucesos sociales negativos por circunstancias ajenas: “Da igual lo mucho que me esfuerce por caerles bien, seguro que pasa algo y se acabaran riendo de mi”.
- Generar una gran cantidad de pensamientos derrotistas: “No voy a pasarlo bien en la fiesta”; “Caeré mal a la gente”; “¿Cómo van a querer relacionarse conmigo?”.
- Excesiva atención a la focalización en uno mismo, especialmente en síntomas fisiológicos como la sudoración o el rubor facial: “Estoy sudando mucho y me estoy poniendo rojo. Se va a dar cuenta y me rechazará. ¡Es terrible!”.
▷¿Sobreprotección parental como posible causa?
Los fóbicos sociales tienden a percibir a sus padres como sobreprotectores y con escaso apoyo emocional. La sobreprotección restringe el desarrollo de autoestima y de la propia seguridad para actuar ante los demás. Necesitamos sentir que somos capaces de hacer cosas sin ayuda. De igual modo, si no nos dan la oportunidad de desenvolverme en ciertas situaciones, como las sociales, nunca sabremos afrontarlas. No podremos entrenar ni poner en práctica las habilidades sociales. Todo aprendizaje, para ser afianzado, requiere práctica/entrenamiento.
Si crees que tienes fobia social o una ansiedad social muy elevada que te impide relacionarte con los demás con normalidad, debes saber que hay distintos tratamientos psicológicos eficaces para poner fin a este problema. No esperes más, relacionarnos con los demás con normalidad es una parte fundamental de nuestra salud mental. Como animales sociales que somos necesitamos interactuar con otras personas de manera satisfactoria. La evidencia científica ha demostrado que la psicología, y sus tratamientos, son la mejor opción.