¿Qué es y qué hace un psicólogo clínico?

Esta es una pregunta que se hace mucha gente. La falta de información, su escasa presencia en el Sistema Nacional de Salud y los prejuicios sobre la salud mental, entre otros factores, hacen que el trabajo de los psicólogos clínicos sea una incógnita para la mayoría de la población española. Sigue leyendo para descubrir qué es y qué hace un psicólogo clínico.

¿Qué es un psicólogo clínico y cuál es la diferencia con un psicólogo?

 

La Real Academia Española de la Lengua describe al psicólogo como la persona especialista en psicología. Una definición que nos lleva a plantearnos otra pregunta: ¿qué es la psicología? Y aquí conviene destacar que se trata de una CIENCIA, así, con mayúsculas para que el lector no tenga dudas, que estudia la mente y su influencia en la conducta de las personas. Se puede decir, pues, que un psicólogo es un experto en el comportamiento humano y los procesos mentales subyacentes. El pensamiento, la memoria, la atención y otro procesos mentales están más vinculados con la conducta de lo que podemos imaginar.

Por otro lado, la psicología clínica se describe como la rama de la psicología que evalúa, diagnostica, trata y previene los factores que afectan a la salud mental, o lo que es lo mismo, que generan malestar subjetivo y sufrimiento a los seres humanos. Por tanto, el trabajo del psicólogo clínico consiste en modificar la manera de pensar y de actuar de las personas para que tengan una mayor sensación de bienestar. Del mismo modo que un cardiólogo es experto en las patologías del corazón y su trabajo es tratarlas con distintas técnicas o herramientas

El cerebro es un órgano más del cuerpo que también puede enfermar y requiere un tratamiento para sanar y funcionar de un modo correcto. Entonces, ¿por qué nos negamos a ir al psicólogo cuando estamos tristes durante un lago periodo de tiempo, padecemos ansiedad de manera constante, o nos preocupamos en exceso y/o sentimos un miedo descontrolado ante determinadas situaciones? Todos ellos estados emocionales que nos provocan una sensación de malestar interior que afecta y condiciona negativamente nuestra vida diaria.

¿Qué hace un psicólogo clínico?

 

Lo primero que conviene explicar es que, aunque se sigue asociando la figura de este profesional con el tratamiento de la locura, los psicólogos clínicos no tratan a locos, sino a pacientes con trastornos mentales. Es decir, a personas con afecciones que impactan negativamente en sus pensamientos, emociones, estado de ánimo y a su forma de comportarse. El trastorno mental es hoy en día una de las principales patologías de las sociedades modernas, y curiosamente, una de las más ignoradas. Qué “no se vea” no significa que no exista.

Los trastornos (o enfermedades) del cerebro son más difíciles de diagnosticar que las patologías físicas. No basta con hacer un radiografía o un análisis de sangre.  No existe un escáner para detectar la depresión. El psicólogo clínico trabaja con otras herramientas (test, entrevistas, diálogo, contacto personal) para saber cómo piensa la persona que acude a su consulta, y de qué manera su percepción del mundo, los demás y él mismo está condicionando de manera negativa su vida. Las personas con una patología mental como la depresión hablan sin esperanza sobre el futuro, se sienten tristes de forma habitual, cosas con las que antes disfrutaban les parecen aburridas, la apatía les invade y se aíslan en casa, nada les interesa… hasta el extremo de llegar a pensar que la vida no merece la pena.

¿Se imaginan que pasaría si cuando tuviésemos un dolor prolongado de muelas decidiésemos no ir al dentista? Pues que el problema no se resolvería y muy probablemente empeoraría. Pues esto es lo que pasa con muchas personas que padecen algún trastorno mental, que acuden al especialista equivocado u optan por no pedir ayuda a ninguno.

 

 

¿Cuál es la diferencia entre un psiquiatra y un psicólogo clínico?

 

Los dos profesionales evalúan, diagnostican, tratan y previenen trastornos mentales. Sin embargo, debido a su formación, no trabajan con los problema ni los abordan del mismo modo. El primero es un médico y puede recetar medicación, que en el caso de la salud mental se llaman psicofármacos. Así como interpretar pruebas médicas como los análisis de sangre. Son expertos en mejorar el estado de salud mental de las personas regulando ciertas sustancias químicas del cerebro por medio de medicamentos.

Los psicólogos clínicos no somos médicos, sino expertos en el comportamiento (y pensamiento) humano. Nos valemos de nuestras propias herramientas para evaluar las conductas y pensamientos que están causando malestar en nuestros pacientes para modificarlos y poner fin a su malestar. No nos valemos de radiografías, sino de entrevistas en las que preguntamos al paciente por sus sensaciones, le sometemos a test y tomamos registros de pensamientos y/ conductas con el objetivo de recabar información para establecer un diagnóstico y aplicar el tratamiento más idónea a cada persona.

En el caso del paciente con depresión, una vez confirmado el diagnóstico, le ayudamos a modificar su manera negativa de pensar sobre el mundo que le rodea, sobre los demás y sobre si mismo, así como cambiar sus rutinas diarias de inactividad. Es un trabajo que requiere esfuerzo y de la complicidad del paciente hasta conseguir una mejora de su bienestar. El mundo no es tan terrible como en ocasiones lo percibimos, solo tenemos que pedir ayuda al profesional adecuado. Un paciente psicológico no es un loco, sino una persona que necesita ayuda y tratamiento. Solo eso.

¿Se puede ir a un psicólogo y a un psiquiatra al mismo tiempo?

 

Los psicólogos clínicos y los psiquiatras trabajamos con frecuencia juntos para lograr una solución eficaz a los problemas del paciente, no somos incompatibles. Su colaboración, en muchos casos, es fundamental. A muchos pacientes se les recomienda que, si no lo hacen, acudan a los dos especialistas.



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