Cómo saber si necesito ayuda psicológica

¿Cuándo ir al psicólogo?

Esta es una pregunta que mucha gente se plantea. La población tiene bastante claro, o así lo dicen algunos estudios, cuándo es necesario, o conviene, acudir a otros profesionales de la salud como el médico, el fisioterapeuta o el dentista. Sin embargo, no ocurre lo mismo con la figura del profesional de la salud mental. En este artículo explico qué indicadores suelen avisarnos de que necesitamos ayuda psicológica.

Qué parámetros podemos utilizar para determinar si lo que nos pasa requiere de la ayuda de un psicólogo. La clave es fijarnos en el nivel de interferencia que el problema tiene en nuestra vida, es decir, hasta que punto altera nuestro día a día. Hay que preguntarse si el malestar emocional que sufrimos nos impide hacer algo deseado, nos mueve a cambiar rutinas ya establecidas por otras más costosas en dinero y/o tiempo, nos genera problemas en el trabajo o económicos, aislamiento social, conflictos con la familia o la pareja… del mismo modo que una lesión muscular puede impedirnos hacer deporte, desempeñar correctamente las funciones que exige nuestro puesto laboral o andar por la calle con normalidad. ¿Se imaginan no ir al médico ni al fisioterapeuta para intentar solucionarlo? El problema no desaparecería, sino que, probablemente, empeoraría. Pasa lo mismo con los problemas psicológicos.

Sin embargo, siguiendo con el ejemplo, sería muy distinto si estuviéramos hablando de un ligero dolor de rodilla que desaparece pasadas unas horas. En este caso, nuestra vida no sufriría ninguna interferencia significativa, porque bastaría con sentarse un rato a descansar. Aunque esto no significa que solo tengamos que visitar al profesional de la salud mental para solucionar problemas, también podemos ir para potenciar habilidades y fortalezas y ganar en bienestar.

¿Necesito ayuda psicológica para solucionar mi problema?

A veces ocurre que lo que es un problema para una persona no lo es para otra. Supongamos que tenemos dos sujetos, A y B. Los dos tienen mucha vergüenza a hablar en público ante grandes audiencias por miedo a hacer el ridículo. El primero es un cantante que está empezando a tener una repercusión mediática importante y, ante la propuesta de su representante de realizar una gira de conciertos multitudinarios, ha empezado a experimentar estas sensaciones desagradables. Por su parte, B trabaja en una pequeña oficina donde no cumple funciones de cara al público y solo se relaciona con otros 6 empleados.

El problema es el mismo: miedo y vergüenza a hablar en público. Sin embargo, la interferencia que este tiene en sus vidas es completamente distinta. Para A puede suponer dejar de ganarse la vida como cantante mientras que para B no tiene consecuencias importantes, su día a día no se ve condicionado por dicho miedo. Por tanto, puede decirse que el miedo a hablar en público es un problema para A, pero no para B. Es el cantante quien necesita ayuda psicológica si quiere seguir desarrollando con normalidad su carrera musical.

Algunos problemas, y más en el ámbito de la salud mental, son difíciles de identificar como tal. En parte porque suelen definirse con conceptos abstractos con los que la mayoría de la población no está familiarizada y porque, todavía a día de hoy, persiste el prejuicio de que al psicólogo solo van los “locos”. Algo que no tiene nada de cierto y que solo sirve para impedir que muchas personas se beneficien de la psicoterapia y le den un giro positivo a su vida.

Si estás dudando en ir al psicólogo no dudes en consultarme, estaré encantado de atenderte. No esperes a que tus problemas se agraven. Conseguir un adecuado bienestar emocional está a tu alcance.



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